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El pecado de pensar
Justo hoy acabé de leer un libro del reconocido psicoterapeuta canadiense Nathaniel Branden, donde habla de la importancia de cultivar la autoestima como pilar fundamental en la crianza, escuela, trabajo y cultura.
En la parte profesional es tan importante como el talento. He conocido personas con un potencial increíble, que no han podido compartir plenamente sus conocimientos con el mundo porque se quedan cortas en una entrevista de trabajo, les da miedo hablar en público o con el jefe sobre sus ideas o se mimetizan con el resto del mundo hasta que se vuelven invisibles. Acumulan diplomados, posgrados y doctorados, pero sus resultados no son equivalentes a toda su dedicación e inteligencia.
Frases como: “no soy tan bueno expresando mis ideas”, “hay que tener contactos para crecer profesionalmente”, “la gente no me entiende” o “el mundo está mal” son las excusas perfectas para justificar el lugar en donde están.
Con esto llegué a la conclusión de que hace falta mucho amor propio para sobrepasar todos los obstáculos que le impone esta sociedad al que se destaca entre la multitud o por alguna razón o se atreve a cuestionar y pensar en nuevas formas de hacer las cosas.
El reto para ellos es creerse lo maravillosos que son y confiar en lo que piensan que deben hacer, en un mundo que ellos sienten que los quiere silenciar constantemente.
Aprenden desde niños que quedarse callados es la solución al dolor que causa el rechazo de quienes los han juzgado por levantar la mano en clase, por su forma de vestir, por cuestionar la religión, la cultura, o simplemente porque se les ocurrió una forma diferente de hacer lo que siempre se ha hecho igual.
Y es ahí donde está el punto de quiebre de muchos. La historia nos ha demostrado que todo aquel que ha logrado traspasar la barrera de la “normalidad” socialmente permitida, ha tenido que escuchar que “no es bueno”, “que se retire”, “que sus ideas son absurdas” y que “no logrará lo que busca”.
Lo menos que le puede pasar es que lo hagan a un lado y lo ridiculicen, pero hasta la vida se puede perder por cometer el pecado de pensar diferente.
Se premia la homogeneidad y se castiga a quien amenace con romperla, por eso algunos se ocultan en la sombra, otros apagan sus cerebros inquietos y los ponen en modo automático, otros tantos se siguen cuestionando, pero se quedan con sus ideas, se auto sabotean porque anticipan que nos los van a escuchar y que sus ideas no van a prosperar.
Su mecanismo de defensa es esconder su talento para no tener el foco sobre ellos y no sentir el dolor de no ser aceptados.
Si te sientes identificado con esto, no estás solo, pasa más de lo que te imaginas. Vamos por la vida llenos de talentos dormidos, porque No nos creímos nuestro cuento pero Si le creímos el cuento a los demás.
Después de leer este libro y analizar experiencias propias y ajenas, puedo decir que una autoestima sana te abrirá muchos caminos profesionales, por eso es importante que la cultives o la recuperes si es que has identificado que la has perdido.
Todos nacemos llenos de ella, con ganas de comernos el mundo, nos sentimos seguros y merecedores, pero en algún momento algo la puede apagar. Uno o varios eventos externos pueden modificar para siempre nuestro mundo interior. No obstante está en nosotros hacer algo para cambiar esa realidad.
Para crecer en el mundo profesional y dejar de sabotear tu propio esfuerzo y trabajo, hace falta que hagas el viaje más importante de tu vida, el viaje del autoconocimiento. Entender que aunque el origen de los resultados que estamos obteniendo tiene un detonante afuera, es adentro en nuestras mentes donde suceden sus efectos, y si sucede afuera, pero es adentro donde explota, entonces podemos blindar nuestra mente ejercitando el músculo de la autoestima, para que no se dañe nuestro mundo interior cuando afuera sigan sucediendo las mismas cosas que en el pasado nos afectaron.
Decía uno de mis maestros de vida Wayne Dyer, “No te mueras con música adentro” el mundo necesita de tus talentos, queremos escuchar lo que tienes que decir, y para eso necesitas dejar de auto sabotearte y auto flagelarte por cometer el pecado social de pensar.
Muchos de los genios de la ciencia, el arte y el deporte que hoy admiramos, han dado ese salto especial que ha marcado sus vidas para siempre, ¡han creído en ellos!
Una persona con autoestima :
• Se valora en la luz y la sombra de su personalidad: conoce y sabe todo lo que puede hacer bien en la vida y trabaja cada día en aprender a mejorar aquello que le cuesta, sin negarlo.
• Sabe que no se trata solo de tener un coeficiente intelectual alto, sino de saber gestionarlo con habilidades de relacionamiento (inteligencia social) y capacidad para gestionar su creatividad (inteligencia práctica).
• Ve la adversidad como una oportunidad de buscar soluciones
• No se desgasta intentando caerle bien y complacer a todo el mundo, porque aunque es empático y respetuoso del otro, prioriza su bienestar y derrotero interno a la hora de relacionarse con el mundo.
Decía Lao-Tsé “ el que conoce lo exterior es erudito, el que se conoce a sí mismo es sabio, el que conquista a los demás es poderoso, y el que se conquista a sí mismo es invencible”
¡Conquístate a ti mismo como parte tu estrategia profesional!, y cuando hablo de conquista hablo de identificar tus debilidades y hacer algo para superarlas, es cultivar la disciplina como valor de vida, es identificar creencias limitantes y cambiarlas, es permanecer con la mente despierta aunque el mundo duerma.
La autoestima se establece barriendo todos los días la mente, limpiandola de prejuicios dolorosos, filtrando lo que viene del amor y lo que viene de la ignorancia colectiva.
Autoestima es elevar el nivel de consciencia respetando el de los demás, es atreverse a escudriñar en la propia historia y dejar de decir “yo soy así” “así nací”, para empezar a decir “yo elijo mi actitud y hoy elijo una actitud que me traiga mejores resultados”.
Es cambiar primero tu mundo interior, antes de querer cambiar el mundo, es no delegar en otros la responsabilidad de tu felicidad.
Con esta reflexión te invito a hacer una revisión de los resultados que actualmente tienes en tu vida? y si no son los que esperabas, hazte una pregunta, ¿el mundo está escuchando la música que llevas dentro?
Y si no es así, ¿cuál es el plan para que te escuchen?
Te soplo la respuesta, empieza por Amarte.
Marcela Rojas
Coach laboral – Headhunter